Hoy en día somos capaces de distinguir entre dos conceptos como son la limpieza y la desinfección que aunque están muy relacionados no significan lo mismo.
La limpieza consiste en eliminar la suciedad que está adherida a las superficies, mientras que con la desinfección se trata de destruir los microorganismos.
Los tratamientos de Desinfección tienen por objetivo la eliminación de los diversos microorganismos patógenos que pueden afectar a la salud humana.
Como medida preventiva en éste campo se deben emplear productos de amplio espectro de actuación contra virus (Hepatitis...), bacilos (Koch tuberculosis), bacterias Grahm positivas o negativas, Salmonellas, esporas hongos, gérmenes aerobios, anaerobios, micrococos, estafilococos, estreptococos, etc.

Para conseguir desinfectar y desodorizar todo el recinto, lo más adecuado es una desinfección de superficies, que se logra acceder a todas las áreas de una forma sencilla, cómoda y rápida.

Dentro de los tratamientos de Desinfección, además de los de tipo general, hay que tener en cuenta las circunstancias específicas del local y su utilización, como son:

  • Zonas de preparación y consumo de alimentos para combatir los gérmenes propios (por ejemplo, salmonela) así como evitar que los residuos de plaguicidas puedan contaminar los mismos.
  • Lugares de alto nivel de humedad como son los WC, duchas, saunas, etc., por la fácil proliferación de colonias de hongos, donde el desinfectante debe de tener una cualidad añadida - fungicida -.
  • Lugares de concentración humana.
El sistema de aplicación a utilizar sería el de la micro-nebulización, que nos aseguren la distribución y penetración de las partículas del desinfectante (entre 5 y 30 micras) hasta la última rendija del local a tratar. En las zonas que no se pueda utilizar este sistema, se pulverizarán las superficies. Los productos a utilizar en éstos tratamientos están debidamente registrados y autorizados para su uso por la autoridad competente.